La sábana polar es perfecta para el frío: es súper suave, abrigadora y mantiene el calor durante toda la noche. Su principal ventaja es que no se estira, lo que significa que siempre mantiene su forma. Además, es resistente, no hace bolitas, no suelta pelusa y es fácil de lavar y secar. Una opción duradera, cómoda y práctica para el invierno.